y a veces me siento sólo entre la gente.
He decidido darme algún tiempo,
para volver a mi cara sonriente.
Nunca me ha gustado el victimismo,
pero a veces uno es menos fuerte,
tan solo debo tener confianza
de ser capaz de nadar contracorriente.
Algunas puertas se me han cerrado
pero por el camino encontré a gente,
que abrieron las suyas para darme paso,
y mostrarme una luz resplandeciente.
A pesar de mostrarme desesperado,
los amigos me animan a ser paciente,
a veces el sentirse desolado,
permite descubrir a tus compañeros en el frente.
Es sobre todo, en un momento malo,
cuando la luz es un reflejo casi ausente,
aparecen personas que te cogen de la mano
y te devuelven al flujo de la corriente.
Aunque a veces en la rutina me muestre apagado,
mi agradecimiento es constante y permanente,
solo espero que en un futuro muy cercano,
pueda devolveros el apoyo, mi gente.
MIGUEL PANCHO
